dilluns, 21 de juny del 2010

Neoclericales

Especialmente publicado para Olgui (bloguera de Evangelizadoras de los Apóstoles) y mis hermanas americanas interesadas en los debates europeos sobre la integración del Islam.

de JOAN B. CULLA I CLARÀ - EL PAÍS 20/06/2010

Están en la memoria de todos las numerosas manifestaciones que, a lo largo del último lustro, se han celebrado por las calles de Madrid, con gran acopio de obispos, curas y monjas en defensa de la familia cristiana, contra la legalización del matrimonio homosexual, contra la ampliación de la ley del aborto, etcétera. Interpretadas por la opinión progresista como lo que eran -intentos de imponer en la esfera pública y civil los dogmas y los preceptos de un credo religioso concreto-, tales manifestaciones merecieron el rechazo y hasta el escarnio de aquella opinión, y no han disuadido al Gobierno de Rodríguez Zapatero ni al partido que lo sustenta de seguir avanzando por la senda de la aconfesionalidad y la laicidad de las instituciones y los espacios que son de todos.

Sin embargo, esta loable firmeza, esta claridad de ideas frente a las presiones y las resistencias del nacional-catolicismo se transforman, a menudo, en debilidad, desconcierto y cobardía cuando el que presiona es el fundamentalismo musulmán. Me refiero, como es obvio, al mal llamado debate sobre el burka, que, en realidad, es sobre el niqab, la modalidad de velo integral cuya presencia empieza a detectarse en nuestras calles.

Justamente, el todavía pequeño número de portadoras de dicha indumentaria ha impulsado a algunos discípulos del doctor Pangloss a sostener que se trata de un falso problema, de una anécdota irrelevante. A mi juicio no es anécdota, sino categoría o, mejor aún, un test crucial sobre cómo vamos a afrontar la convivencia con una religión totalizante -como lo era aquí el catolicismo hasta hace seis o siete décadas- llamada islam. Porque no vale equivocarse: lo que subyace a la polémica sobre el uso del niqab es la cuestión del encapsulamiento social, la posibilidad de que grupos familiares enteros vivan en Lleida, Salt o Barcelona como si permanecieran en una aldea del Atlas marroquí; esto es, impermeables a los valores democráticos, tratando a la mujer como a una menor de edad perpetua, tomando un código religioso (la sharia) como si fuese la ley civil... pero, eso sí, aprovechando al mismo tiempo las prestaciones de nuestro sistema de protección social. Como ese ciudadano francés, Lies Hebbadj, con cuatro esposas cubiertas por el niqab y 17 hijos, que vive estupendamente en Nantes gracias a los subsidios devengados por tan prolífica natalidad.

Si todavía rige el axioma ilustrado según el cual el ius solis debe prevalecer sobre el ius sanguinis, entonces los musulmanes devotos establecidos en Cataluña pueden, en privado, hacer lo que les plaza, como todo el mundo; pero, en el espacio público, tienen la obligación de respetar las normas de convivencia democrática que aquí nos hemos dado, en cuyo marco no tiene cabida esa especie de tumba ambulante femenina que es el niqab. Sin embargo, e incomprensiblemente, buena parte de la opinión publicada progresista considera la extensión del debate en el ámbito municipal como una explosión de intolerancia ("Espiral contra el burka", "Cruzada contra el burka", "Presión populista", se lee en los titulares), mientras que el vértice del PSC -no así sus alcaldes- rehúye la cuestión e Iniciativa -a saber si en su condición de roja, de verde o de violeta- se erige en el gran baluarte antiprohibicionista.

Una vez más, la viñeta de El Roto dio en el clavo el pasado día 10: "Ahora que habíamos conseguido liberarnos de los curas con sotana -exclamaba una mujer-, nos llegan los imanes con chilaba". La diferencia es que, mientras que frente a los curas el bloque de las fuerzas de progreso era nítido y firme, ante las prescripciones y amenazas de los imanes fundamentalistas rompe aquel bloque una seudoizquierda papanatas y multiculturalista -valga la redundancia- que trata de acomplejarnos con la peregrina tesis de que prohibir el niqab es caer en la xenofobia y la islamofobia. Entonces, ¿legalizar el aborto es cristianófobo?

divendres, 4 de juny del 2010

Retroceded, canallas



Retroceded, canallas
de Dolores Aleixandre Alandar via Redes Cristianas


Qué oportuna la cita encontrada en “La ventana indiscreta”, el blog de Federico de Carlos: “Pertenecer a la Iglesia lleva consigo aceptar la compañía de canallas, de gente belicosa, de farsantes, pederastas, asesinos, adúlteros, e hipócritas de todo tipo. Ahora bien, en la Iglesia también estás siempre acompañado por los santos, y en ella te identificas con las personas más sublimes: gente llena de un espíritu heroico y de un alma tan bella como única. La Iglesia sigue mostrando la misma imagen que nos ofreció ya desde el comienzo: en la crucifixión, Dios colgado entre delincuentes”. (R. Rolheiser, The Holy Longing)
Como del sector canallesco ya tenemos el cupo suficientemente cubierto, insisto en el otro con este fragmento de una carta de un Hermano de Jesús (de C.de Foucauld) que, después de mucho tiempo dedicado a tareas de gobierno (antes había sido barrendero), se reincorpora a la vida laboral limpiando un supermercado.


«Somos tres hombres en el equipo de mantenimiento y empezamos muy temprano, antes de la llegada de los clientes. El ambiente es simpático, me he sentido acogido en seguida y ahora formo ya parte del paisaje. Me admira la paciencia de mi jefe, su preocupación por enseñarme los trucos del trabajo y de cómo hacerlo sin dañarse la espalda; tiene que aguantar mi lentitud y mi perfeccionismo en un trabajo que hay que hacer muy deprisa. Estoy contento de reencontrar las cosas simples que hacen la vida agradable: recordar un nombre, intercambiar una broma, saludar al que llega nuevo.
Los contactos con los clientes son pocos pero para mí llenos de sentido, como pequeños mensajes en mi buzón de entrada. Algunos ejemplos:
– Mientras recogía la basura del parking, una señora se me acerca y me dice: “Tenga mucho ánimo: mi hijo hace el mismo trabajo que usted y hace falta valor para dedicarse a esto”. Gracias “petite mère”, quizá habías soñado un trabajo mejor para tu hijo, pero tu corazón de madre ha sabido guardar la capacidad de valorarlo. Y gracias por hacerla extensiva a todos sus colegas.
– Viéndome levantar la enorme tapadera de un cubo de basura, un niño se me acerca: « ¡Ghuauuu! ¿Cómo lo consigues? ». Bravo, chaval: tu mirada de niño es capaz de ver lo extraordinario en algo tan corriente.
“¿Está usted rezando?” me dice sonriendo una señora que me ve de rodillas limpiando el borde de un escalón. ¿Me lo recuerda o me está invitando a hacerlo?
Cerca de la entrada del súper suelen rondar personas que viven en la calle y duermen por ahí a veces. A uno de ellos, muy conocido, todo el mundo le llama Jesús, quizá porque su hermosa mirada triste, sus ojos y su barba hacen pensar en él. Ahora que nos conocemos le llamo por su nombre e intercambiamos siempre algunas palabras cuando paso cerca de él. Una tarde, cuando ya me iba, me llama: “¡Oye!, Gracias por el respeto…” Palabra de Jesús.
“Ante todo, lo humano” leo en un cartel de propaganda de un partido político. ¿Por qué tener miedo de la expresión? Nadie más humano que Dios después de la venida de un tal Jesús de Nazaret, y nadie nos habla mejor de Dios después de que un cierto humano Adan-Eva fuera creado a su imagen…
“¿Para qué sirve lo que haces? Con tu experiencia podrías hacer cosas más útiles”, me dicen algunos amigos. De entrada, lo que me sale contestar es que me gusta esto y que me siento bien aquí. He pillado esto al vuelo en una homilía: En Caná, el maestresala no sabía de dónde venía el buen vino mientras que “los sirvientes sí lo sabían, porque habían sacado el agua” (Jn 2,9): estar situado en el revés del milagro, allí donde Dios necesita mi colaboración y mi deslumbramiento.
“El Señor no desprecia la súplica del huérfano ni de la viuda cuando ella expone su queja. ¿Acaso no corren por su mejilla las lágrimas de la viuda?” (Si 35,15). ¿La mejilla de quién ? ¿De la viuda, del Señor o de quien se acerca a la vez a la viuda y al Señor para compartir sus penas? Desde hace unos días, cuando salgo a trabajar un poco antes de las seis de la mañana, escucho el canto de un mirlo, invisible y presente. La vida está llena de regalos”.
Con tipos así en la Iglesia ¿cómo no van a retroceder pálidos de envidia y rojos de vergüenza todos esos canallas que andan sueltos por ahí?
Quan he llegit aquest text he imnaginat que podria ser l'altra versió, la nostra, la cristiana, d'aquella cançó tan coneguda: "si yo tuviera una escoba..., cuántas cosas barrería"

dijous, 20 de maig del 2010

Els enemics del capital


Pan, mística y erotismo: enemigos del capital 
vía Revolución matriarcal de Jordi el 20/05/10


La "intenencia" original: todxs nacemos vulnerables y sin tener nada. El derecho a la propiedad es el primer pilar del modelo económico patriarcal, ya se trate de propiedad individual, jurídica o estatal. Pero... ¿realmente somos propietarios de algo?

Al nacer, ningún bebé es propietario de nada. Solamente parecemos ser propietarios de nuestra propia vida. Y esa única "propiedad" es inmensamente frágil y vulnerable al principio, dependemos totalmente del cuidado de un adulto para mantenerla. Nuestra vida depende por entero de la familia que nos ha visto nacer. No nacemos tan "libres" como desearíamos, nacemos totalmente dependientes. Nada nos pertenece, sino que pertenecemos a algo más grande que nosotros mismos.
Curiosamente, todos al nacer compartimos la "intenencia" (no tenemos nada), y la "dependencia" (si seguimos con vida es gracias a que otrxs lo permiten).
Si la intenencia original es común a todxs ¿qué nos ocurre a lxs adultxs para que nos sintamos propietarios de cosas de las que todxs carecíamos como bebés? ¿por qué sacrificamos nuestra paz por dinero?
La familia que nos ha visto crecer y nos ha dado lo que necesitábamos para sobrevivir debería haberlo hecho por amor y sin esperar nada a cambio. Pero lo cierto es que, sin una mala intención expresa, muchos padres nos transmiten lo que ellos han recibido, haciéndonos partícipes de sus miserias, esperando que suframos como ellos sufrieron, que prosperemos como ellos prosperaron, que tengamos lo que ellos han tenido... y lo protejamos con determinación. Los agentes patriarcales son así (padre, madre, sacerdotes, compañerxs, la sociedad... o todos ellos a la vez), nos adoctrinan en el egoísmo, porque posiblemente es lo único que han conocido.
Sometamos a juicio la creencia de que la propiedad privada es un derecho natural, una garantía para la correcta convivencia humana, para pensar que se trata simplemente de otro sentimiento inculcado. El sentido de la propiedad no es más que un vínculo afectivo con un objeto por el cual deviene una posesión nuestra y nosotros sus propietarios.
La contradicción interna del liberalismo económico consiste en educarnos en la vinculación afectiva con lo innecesario.


Nuestra economía del consumo choca con nuestra libertad para no consumir. Basta escuchar a nuestros grandes economistas: todos coinciden en que el mejor remedio para la crisis económica es activar el consumo, consumir más. Eso me suena a chantaje y coacción a la libertad, lo siento. Vivir para el consumo y a la vez exigir un estado que nos proteja de todos los males es el espejismo de nuestra burbuja primermundista. La nuestra es la cultura del niño malcriado y sobreprotegido.
El capitalismo permite y promueve la existencia de "niñxs malcriadxs en cuerpos adultxs". El afecto a lo innecesario desplaza el sentido de empatía y la libertad.

El capitalismo mercantiliza y ridiculiza la mística
El capitalismo y el imperialismo siempre han caricaturizado la mística, porque la mística es la principal enemiga del patriarcado. Es la única experiencia humana capaz de destruirlo, porque convierte a las personas en incontrolables e impredecibles.Los imperios económicos y políticos han comprado a los agentes religiosos para anular lo místico. La religión institucionalizada ha contribuido a confundir, más que a liberar. Cuando los líderes religiosos están al servicio de poderes económicos, logran desviar la atención de aquellos que buscan con buena voluntad el camino a la liberación interior. La búsqueda espiritual ha sido traicionada por las grandes religiones institucionalizadas.
La mística es anulada mediante la mercantilización de su sucedáneo, la droga.Un falso éxtasis se vende en el mercado en forma de droga. Lejos de ser una sustancia liberadora, es lo más parecido a la esclavitud. Además, mantiene todo un sector económico colmado de asesinos y proxenetas, enriqueciendo a mafiosos sin escrúpulos. Algunos bohemios narcisistas ensalzan las virtudes de las drogas y se jactan de "controlar", pero no parecen comprender que siempre termina destruyendo a las personas. El bohemio es el patriarca drogado y victimista al que le gusta jugar con fuego; es alabado por el sistema capitalista, es útil mantenerlo en desgracia perpetua, no sea que recapacite y ponga su inteligencia al servicio de las madres de una nueva humanidad.
El verdadero "éxtasis" no está en venta. Es gratis, y cada unx lo puede encontrar en sí mismx. La experiencia mística nos libera de nuestras ataduras y nos devuelve la paz. Los frutos de la experiencia mística son la alegría y la compasión. La experiencia mística puede sernos incómoda, porque nos recuerda esa vulnerabilidad e intenencia original con la que nacimos, pero nos da fuerzas para enfrentarnos a las esclavitudes que nos atenazan y liberarnos de ellas.
Puede parecer una locura intentar siquiera proponer una economía fundamentada en la mística (repito, no confundir mística con religión). El místico sabe que "el deseo de dominar" es algo contingente, y conduce al sufrimiento innecesario. El "deseo de liberación" sería su opuesto, aquello que todo místico desea, la iluminación. Paradójicamente, este deseo nos lleva a entregarnos a Algo que no controlamos ni poseemos. Ese Algo ha recibido siempre distintos nombres, siempre a modo de metáfora, en las distintas tradiciones espirituales. Uno de esos nombres a recuperar urgentemente es el de nuestra Madre Tierra. Un sector de la ciencia y la espiritualidad contemporáneas, afortunadamente, están mucho más cerca de la mística que todo el sector económico capitalista. Pero el recorrido para liberar la economía y la política es largo.
Al capitalismo, la Madre Tierra le importa tres pepinos, porque saber de Ella es recordarnos que nacimos desnudxs y vulnerables, y que todxs tenemos un origen común que nos hermana.
Para el patriarcado, hay licencia para explotar y para prostituir a la Madre Tierra. No le incumben sus ciclos, viviendo inmersos en un cómodo mundo de fantasías alienantes, de las que Ella es otra esclava.
Creerse los amos del mundo es ridículo, pero es lo que hacen nuestros líderes en su mayor parte. Ignoran que somos parte de un Ser mayor a nosotros mismos, del que dependemos para sobrevivir.

De la pornografía de la dominación a la erótica de la liberación
La danza de cuerpos en libertad es erótica (dicho de forma muy poética). ¿Quién dijo que contemplar la libertad no era erótico? La grandeza de lo erótico es que no está mercantilizado, a diferencia de lo que ocurre con lo pornográfico (este interesanteartículo ilustra muy bien la diferencia ambos códigos de representación).
Se puede vivir una especie de experiencia mística en el sexo, cuando éste es sagrado(es decir, que no está mercantilizado) y cuando se trata de una elección entre seres libres. La sexualidad femenina es eminentemente erótica, no pornográfica. La sexualidad femenina también ha sido encapsulada y vendida, obviamente, cosificada en forma de pornografía para disfrute del varón.
El deseo de controlar la libertad sexual femenina ha conducido a someterla. Devolver el erotismo a manos de las mujeres pone en peligro todo el sistema patriarcal. El erotismo femenino y la mística han sufrido la misma suerte en el patriarcado: la prostitución y la religión han sido creaciones patriarcales, útiles para dominar la libertad femenina y la experiencia mística, y evitar que aflore entre los individuos el sentido de comunión universal. Mercantilizar la mística y la sexualidad es la mejor manera de alienarnos y dominar nuestras conciencias, haciéndonos creer que todo está en venta, incluídxs nosotrxs.
En el momento en que nos descubrimos sagrados y en el momento en que descubrimos la belleza de la feminidad libre, todo este montaje financiero se irá al garete: lo útil y lo pragmático dejarían de ser el motor de nuestras vidas. Todo el mercado actual alimenta la vanidad y la superficialidad de las personas.

Economía patriarcal, economía para la prostitución
Una característica principal de la economía patriarcal es posibilitar la existencia de la prostitución, y justificar la impunidad de quienes pagan por sexo. Así de sencillo, no hay que darle más vueltas.
Las condiciones de posibilidad para la prostitución son:
- Sexualidad androcéntrica: por la cual el varón se cree con derechos a satisfacer sus fantasías siempre que le apetezca.
- Negación de la explotación: se oculta que casi todas las mujeres que se prostituyen son forzadas, explotadas o amenazadas, o no tienen otra salida. Se arguye que "muchas" se prostituyen libremente con tal de acallar la conciencia de culpa, dando lugar a toda una retórica de la autojustificación.
- Ausencia de empatía emocional: los "clientes" son incapaces de comprender los motivos y circunstancias que rodean el fenómeno de la prostitución. Son seres con una capacidad mental limitada, voluntariamente en todos los casos. Si afloran los sentimientos incómodos, estos son ocultados mediante el alcohol o las drogas.
- Deshumanización de la mujer: el desprecio con que se trata a las "putas", o el uso de tales palabras a modo de insulto (siempre dirigidas a las madres) refleja una misoginia selectiva muy extendida.
- Economía liberal: es el punto sobre el que incidiré más fuertemente. No puede ser que las voluntades femeninas sigan doblegadas al deseo masculino por el mero hecho de tener dinero en el bolsillo. Decir que se trata de un simple "intercambio de favores" es de un cinismo aberrante. Estoy harto de escucharlo cada día. Me niego a aceptarlo.
- Alienación de las conciencias, minando la autoestima y la confianza femenina, a base de crear una "prostitución" legalizada religiosamente y jurídicamente (matrimonio) y otra prostitución de carácter "extraoficial". Mediante ambos modelos de mercantilización de la sexualidad femenina se ha justificado la violabilidad de la mujer bajo distintas formas, incluso aduciendo a la presunción de libertad de éstas para dejarse violar.


En una economía matriarcal, la prostitución se hace imposible, porque ninguna de las condiciones anteriores se cumple. Se sustituyen por las siguientes:
- Sexualidad ginocéntrica: ninguna mujer se oferta o se pone a la venta en una sociedad matriarcal, porque las mujeres matriarcales se respetan a sí mismas y no permiten que ningún varón les diga lo que tienen que hacer con sus cuerpos. Cada mujer marca las reglas del juego con su sexualidad. Darle placer a un varón a cambio de dinero es malcriarle, y termina pasando factura a la sociedad. La mujer matriarcal sabe que al hombre no hay que darle lo que no merece, por muy romántico que se ponga.
- Los varones matriarcales no deseamos poseer nada ni a nadie: sabemos que nacemos sin propiedades, y morimos sin nada, que las posesiones terminan poseyéndonos, limitando nuestra libertad de elección. Establecer vínculos sentimentales con "cosas" no nos da la felicidad. Nuestro voto de pobreza voluntario responde a un deseo máximo de libertad. No apegarse a la propiedad, no ser esclavos de nada, ser completamente libres respecto a las posesiones, administrarlas en función del bien común... es algo que se puede enseñar y aprender desde la infancia.
Los varones matriarcales no tenemos nada, permanecemos en el estado original de intenencia, no necesitamos cambiar. Vemos satisfechas nuestras necesidades por la comunidad, en compensación por la fuerza de trabajo que aportamos. La comunidad matriarcal está agradecida a quien se preocupa por el bien común, ignorando al que sólo piensa en su satisfacción egoísta. Todo un cambio de paradigma.
- La moneda, administrada por quienes cuidan: la economía matriarcal se funda sobre la base de que hay que premiar la solidaridad y el cuidado. No hay lugar para el charlatán, el vividor, el especulador o el putero. El cuidado es el trabajo más digno y el más humanamente rentable. Enriquecer y ensalzar a quien no cuida es condenar a la sociedad a la división y la injusticia global, generando envidias y desestabilidad económica y social.
La acuñación de la "moneda" debería estar en manos de quienes cuidan y se preocupan por las necesidades de la comunidad. Una forma de controlar vastos territorios es centralizando la acuñación de la moneda.
En la antigüedad se usaba el trigo como moneda de cambio, muy al alcance de todos y de procedencia clara. Más tarde, pasaron a ser la plata y el oro, creándose riqueza en función de la posesión de yacimientos y fuerza de trabajo masculina. Hoy, es el petróleo el que marca el ritmo de la economía, recurso natural concentrado en unas pocas manos, y gran causante de muchos conflictos bélicos contemporáneos.

La ventaja de usar el trigo como moneda
El trigo está al alcance de todo aquel que trabaja la tierra; el petróleo no. Nuestra economía es así de injusta: todo trabajo honrado termina estando al servicio del mercado petrolífero, su industria y su especulación.
Mediante el trigo o las semillas, cada comunidad tiene la posibilidad de "acuñar" moneda honradamente, sin depender de bancos privados. Además, el trigo no es "falsificable".
Se podría objetar a una economía agraria su incapacidad para afrontar la construcción de grandes infraestructuras, lo cual es totalmente falso. Las pirámides del antiguo Egipto, por ejemplo, se construyeron con la "economía del trigo".
El trigo o las semillas deberían poder tener valor de moneda, pero el capitalismo ya se encarga de castigar o dificultar cualquier intento de ruralización de la economía. Las comunidades locales deberían poder crear su propia riqueza sin la interferencia de los estados-nación y las multinacionales, liberándose así del mercado global asfixiante.


Si nos fijamos detenidamente, casi todos las aportaciones positivas de todas las tradiciones apuntan al paradigma matriarcal. Invito al lector a dejar de lado sus prejuicios anticristianos para reflexionar sobre un dato. Algo que el cristianismo de los primeros trescientos años tuvo de positivo fue la puesta en común del pan y la humanización de lo divino, poniendo en peligro toda la economía imperial, basada en la moneda romana y la divinidad del Emperador.
Las primeras persecuciones cristianas en el imperio romano venían provocadas por la desconfianza hacia esa solidaridad cristiana y esa posible vuelta a la "economía del trigo" (el protagonismo del pan en la eucaristía, en el padrenuestro, y en diversas historias donde Jesús enseñaba a redistribuir el alimento no son algo casual). Curiosamente, "monetizar" el trigo es la mejor forma de hundir la economía de todo imperio obsesionado con el oro (o el petróleo).
Precisamente es éste el reclamo del ecofeminismo, con el que coincidimos plenamente.


Para leer más: los frutos del capitalismo.

dimecres, 19 de maig del 2010

El risc de ser cristià a l'Índia


Índia: El riesgo de ser cristiano 

de Ricardo Olmedo, Alandar. Via Redes Cristianas

A finales de agosto de 2008, casi 300 aldeas del interior del estado de Orissa, en India, sufrieron el ataque contra los cristianos a manos de extremistas hindúes. Seis mil familias vieron cómo sus hogares eran destruidos y 270 iglesias y capillas fueron profanadas. Varias decenas de muertos y cientos de heridos fue el balance. La muerte del líder radical Swami Lakshmananda Saraswati, líder de la asociación fundamentalista hindú Vishwa Hindu Parishad, fue la excusa que esgrimieron para el ataque indiscriminado contra las comunidades cristianas.

Un año y medio después de los ataques, todavía hay personas que no han podido volver a su tierra del distrito de Kandhamal, de la que tuvieron que huir por la violencia fundamentalista. En Nondóguiri, me encuentro con un grupo de unas cincuenta familias que han pasado un calvario yendo de un lugar a otro. En uno de los campos de refugiados les envenenaron el agua y tuvieron que salir. Cuando encontraron en otro la ayuda de las religiosas de la Madre Teresa de Calcuta, las autoridades les obligaron a salir. Tras un angustioso periplo se han asentado aquí con la promesa del gobierno local de construirles viviendas. Lo que nadie sabe es cuándo se cumplirá la promesa.

“Cuando huimos, el pánico fue muy grande -cuenta Jyotima. Las madres no sabíamos dónde estaban nuestros hijos. Los maridos no sabían nada de sus mujeres. La selva fue nuestro refugio. Allí sólo podíamos comer las hojas de los árboles hervidas. Para conseguir agua teníamos que volver a las aldeas. Como atacaban sobre todo a los hombres, las mujeres teníamos más acceso a los poblados. Ahora aquí estamos, con miedo, inseguros. No hay manera de encontrar un trabajo, sobrevivimos como podemos pero la situación es muy difícil”.

Vivir bajo una lona y tener que buscarse la vida con unas azadas rudimentarias, trabajando una tierra ingrata, no es la mejor de las situaciones. Mientras esperan que se hagan realidad las promesas de las autoridades, los miembros de esta comunidad cristiana trabajan la tierra para sobrevivir.

“De las cosas que más dolor me produjo -dice Martina Mallick- fue ver cómo destrozaron nuestra iglesia, el lugar donde damos culto a Dios. Destrozaron la imagen de María, rompieron el crucifijo… fue algo muy doloroso. No puedo comprender aquello. Me dolió más que perder mis pocas propiedades”.

Uno de los sacerdotes que se acercan por este remoto lugar es el padre Shudir Kumar, de la Congregación de los Sagrados Corazones: “como religioso y sacerdote todo esto me ayuda a revisar mi vida desde la fe. Si estas personas que están luchando por sobrevivir mantienen su fe y les mantiene su fe, yo, como sacerdote ¿tengo una fe tan fuerte como la de ellos?. Estas personas son mensajeras de fe, son profetas para nosotros, para el resto del mundo. Me han demostrado que mantienen su fe aunque lo perdieron todo: la seguridad, su posición, su hogar, su pueblo, sus propiedades…todo”

No muy lejos de allí, en la localidad de Mandákia, también se produjeron ataques violentos contra los cristianos del lugar. La mayoría salió corriendo a refugiarse en los bosques cercanos en cuanto se enteraron que había disturbios. Otros tuvieron peor suerte y perdieron su vida de una forma muy cruel.

Me presentan a Kishor y Rebati, un joven matrimonio que ha vuelto al pueblo tras los incidentes. Con pocos medios y mucha ilusión han rehabilitado su casa que, afortunadamente, no fue destruida por completo. Rebati huyó embarazada al bosque y en el campo de refugiados nació su hijo Yósua, que ahora tiene tres meses.

Tras los ataques, todo ha cambiado entre los habitantes de Mandákia y la situación se ha vuelto muy tensa. En la misma calle conviven víctimas de los sucesos con quienes, simplemente por miedo, no defendieron a sus vecinos cristianos de los violentos llegados de otro lugar.

Los sucesos más graves sucedieron en el interior del Estado aunque llegaron hasta la capital, Bhubaneswar. En la sede del arzobispado me recibe su titular, Rafael Cheenath, que estuve amenazado de muerte durante los sucesos junto a un parlamentario también cristiano: “ahora la situación es de cierta normalidad. No hay muertos, no hay ataques, pero hay un gran miedo ante la posibilidad de que vuelvan a atacar. No se sabe. Muchos de los criminales están libres, moviéndose por ahí, amenazando a las personas”

Visay Kumar Nayak es un cura que ahora vive recluido en el obispado y que no puede volver a su tierra: “lo que pasó es algo muy triste. No debía haber ocurrido nunca pero pasó porque hay hinduistas fundamentalistas, que quieren una nación, una lengua, una religión. Creen que la India es un país hinduista en el que sólo ellos pueden vivir”

El arzobispo Cheenath señala una segunda razón: “los misioneros cristianos, la Iglesia, han estado trabajando con los más pobres de entre los pobres. Especialmente con las castas bajas y las tribus, los que no pertenecen al sistema hindú de castas. Nuestro trabajo se ha dirigido, desde hace décadas, hacia ellos, para desarrollar y formar a estas personas. Este grupo ahora se encuentra mejor. No es que sean ricos, pero no están como antes. En el tema educativo, están mejor formados y han conseguido un trabajo digno. Hablamos de las castas más bajas y de los “sin casta”. Y los radicales hinduistas están en contra de este desarrollo porque cuestiona su autoridad”. En Daringbadi, otra población que sufrió los ataques fundamentalistas, me encuentro con Ashalata, que me cuenta su historia: “una multitud destruyó la iglesia y después fueron directamente a mi casa. Mi marido, mi hijo y yo estábamos dentro. Mi marido intentó escapar pero no pudo. Lo cogieron, le golpearon con barras de hierro, hachas, de todo. Murió al día siguiente”.

El párroco de Daringbadi no para de recibir a familias que vienen a contarles su desesperada situación y me cuenta las últimas novedades: “ha habido reuniones en las aldeas y a algunas de ellas acudieron cristianos de forma discreta y que no fueron reconocidos como tales. En esas reuniones obtuvieron información. Al parecer, en el futuro no atacarán como antes, destruyendo las casas y las aldeas. Ahora van a matar a los líderes: sacerdotes, religiosas, catequistas… esos son los nuevos objetivos”.

Los abusos contra los cristianos también tienen una cobertura legal En Orissa existe desde hace cuarenta años un decreto-ley de libertad religiosa que exige que para declararse cristiano hay que acudir a las autoridades del distrito para solicitar el correspondiente permiso. Muchos piensan que es una disposición legal destinada a impedir la libertad religiosa.