divendres, 3 de febrer del 2012

Curas y monjas con tendencia homosexual crean un grupo secreto para orar y entenderse


Un religioso lee una Biblia, con un marca-páginas multicolor20 minutos 01.02.2012 - A. LARRAÑETA 

Como cada miércoles desde diciembre, C. llega la primera al portal. Sube al primer piso y entra en el apartamento de Lavapiés que sirve de sede clandestina a 'Betania en Colores', una agrupación de religiosos cristianos creada para "conciliar su vocación religiosa" y su "tendencia homo-afectiva-sexual".

C. tiene 45 años y es una monja lesbiana. Está consagrada a Dios -con los votos de obediencia, pobreza y castidad-, pero no lleva hábito. Pertenece a un instituto de vida secular de inspiración Paulina: "Más pistas no me parece prudente dar", dice.
El piso -40 metros y vacío- no es muy acogedor, pero sí un lugar discreto. Se lo ha cedido V., un gay profundamente cristiano, impulsor de esta agrupación y el único laico al que la comunidad permite el acceso a la oración.

dijous, 26 de gener del 2012

Qui podrà?



Pau escrivia ple d'entusiasme:
"Qui ens separarà de l'amor del Crist". 

Imaginava totes les possibilitats, totes les situacions.
I concloïa: "Res no podrà".

Satanàs, de lluny estant, somreia.
Sol·licit, va encendre el micròfon del bisbe.
....

Una multitud s'allunyava cada vegada. Molts, de les esglésies. I, per això, una gran part del Crist.

Però Ell mai de mai s'allunya d'aquells que un dia va cridar a formar part del seu Cos.

dimarts, 17 de gener del 2012

Una anécdota que retrata a un cardenal

Tras una visita protocolaria a Perú, con los consabidos discursos y solemnes concelebraciones, el cardenal Marc Ouellet, presidente de la "fábrica" de obispos del Vaticano, se fue a una misión de la zona de la selva a visitar a una congregación de religiosas, a las que conocía y estimaba mucho, porque habían colaborado con él en el arzobispado de Québec. Buen conocedor de la realidad latinoamericana (estuvo mucho tiempo en Bogotá), se vistió de calle, para no llamar la atención y, por sus propios medios (sin chófer, ni coche privado ni secretario) se presentó en la misión. A cientos de kilómetros de la capital y en plena selva.
Tras el júbilo de los saludos y de compartir una animada charla con las religiosas, pasaron a cenar. Una cena de lo más frugal. Terminada la cena, el purpurado se dio cuenta de que la choza en la que vivían las monjas era demasiado pequeña y, por lo tanto, no había espacio ni habitación para dormir.

dissabte, 14 de gener del 2012

El catecismo como museo

El Catecismo es un museo, recuerdo del pasado. El Concilio Vaticano II es una planta energética, alimento para el futuro. El Evangelio es Vida para siempre.

La Nota de recomendaciones pastorales para el Año de la Fe, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el pasado 6 de enero comienza con una afirmación, que constituye el mayor lapsus linguae en un documento oficial eclesiástico del último medio siglo. Afirma la Nota que el Concilio Vaticano y el Catecismo son “los dos grandes acontecimientos que han marcado la vida de la Iglesia en nuestros días”. No, no es así. Ni el Catecismo se puede poner al mismo nivel que el Concilio, ni fue un “acontecimiento”.

El Catecismo es comparable a un museo. En museos de arqueología y de historia se conserva el pasado. Entre lo que se conserva y se muestra al público hay tesoros auténticos y también testimonios de horrror. Por ejemplo, en un museo de historia podemos contemplar los instrumentos de tortura medievales con que se forzaba a un prisionero a confesarse culpable. Pero el que se conserven en el museo no significa que se apruebe la tortura, ni que se recomiende su uso. Están ahí esas muestras porque son historia. Las vemos y su recuerdo confirma nuestro rechazo.

También en el catecismo, como en un museo, están recogidas muestras de expresiones de la fe en distintas épocas de la historia, pero no significa eso que sean relevantes o recomendables para hoy. Por ejemplo, lecturas literalistas y fundamentalistas de la Biblia, creencias en la existencia de ángeles, demonios e infiernos, tabúes anticuados sobre sexualidad, familia y moralidad, interpretaciones descabelladas sobre virginidad, pecado original y redención, y un larguísimo etcétera… Están ahí porque son historia, pero hoy la expresión de la fe adulta reconstruye, reinterpreta y reformula la experiencia espiritual, crítica, creativa y responsablemente, con otros términos e imágenes.

Sobre el problema del doble lenguaje del Catecismo, cf. Moral de interrogaciones, cap.3,3 (Publicado con censura eclesiástica en PPC, Madrid, 2000; se puede descargar en Libros Bubok).